¿Se pueden cambiar los gustos?

Lic. Nut. Débora Sotelo.
Dado que el gusto es quien determina el logro de una buena alimentación y es un problema reiterado y causa del “abandono” del cuidado de la salud, es que en este, el último artículo del año 2009, consideré importante tratarlo a fin de intentar entre usted lector y yo, encontrar la solución a tal problema.
Dicen que sobre gustos no hay nada escrito; sin embargo desde hace siglos diferentes científicos han estudiado las razones que inciden en el hombre en la elección de los alimentos.
¿Cuáles son las razones por las cuales la comida gusta o no gusta y cómo pueden terminar gustando alimentos que inicialmente eran rechazados (por ejemplo la pimienta de ají).
¿Dónde COMIENZA todo?
LA BOCA: es una especie de guardián del cuerpo. Tiene una función muy importante en la aceptación de nutrientes en el cuerpo y el rechazo de toxinas.
Es el último lugar en el que la decisión es reversible, pues una vez que se ha tragado, difícilmente se podrá rechazar voluntariamente la sustancia ingerida.
El ser humano, omnívoro (salvo excepciones voluntarias), posee una preferencia innata por el sabor dulce y rechazo por lo amargo o irritante de la superficie boca-faringe como algunas especias picantes o el humo del tabaco.
Luego el hombre se adapta a otros sabores mediante la toma de “riesgos” en la ingesta de alimentos, lo cual lleva a un aprendizaje.
Estudios realizados comprueban que luego de la lactancia el niño prefiere alimentos de sabor dulce y un interés fuerte por la variedad de la comidas. Sin embargo, considerando la importante preferencia por parte de los adultos por la carne, quizás haya una “preferencia genéticamente programada” por este alimento que se manifiesta en algún momento después de las primeras etapas de la niñez.
Es importante diferenciar entre estas tres palabras que habitualmente utilizamos: USO, PREFERENCIA y GUSTO.
El USO se refiere al consumo de un alimento en particular por parte de una persona o grupo y en qué cantidad. PREFERENCIA implica la elección entre varios alimentos, y esta puede estar determinada o afectada por su precio o disponibilidad (“prefiero langosta pero uso atún en lata”).
El GUSTO normalmente se mide verbalmente y se refiere a una respuesta afectiva a los alimentos. Constituye uno de los determinantes de la preferencia.
Que una comida guste a una persona significa casi siempre que las propiedades sensoriales (sabor, olor, etc) de la misma producen placer.
Por ejemplo, una persona con conocimientos nutricionales puede preferir y usar requesón en lugar de tomar helado, aunque puede gustarle más el helado que el requesón.
La conciencia del beneficio para la salud incide de manera importante en la selección de alimentos (o debería incidir) y tiene mucho que ver con el uso y la preferencia aunque no con el gusto.
Existen múltiples factores que inducen a la aceptación o el rechazo de artículos comestibles.
Un alimento rechazado porque se conoce que produce enfermedad (por ejemplo las grasas saturadas y trans) psicológicamente lo sentimos de manera diferente a uno que es rechazado porque tiene mal sabor u olor.
Pero como siempre les he manifestado, el gusto se EDUCA, por lo cual se sugiere que la exposición es la clave para lograr que una persona comience a gustar de determinado alimento. Esto se debe en primer lugar a que se va disipando el miedo a que ese alimento sea peligroso (instinto del ser humano).
Sin entrar en detalles científicos de cómo se logra gustar de alimentos, es fundamental que quede bien claro que no es TAN DIFICIL lograr GUSTAR de una alimentación saludable.
¿POR DÓNDE COMENZAMOS?
La historia de las preferencias y gustos de una persona forman parte de su pasado y se encuentran muy guardadas en su cabeza. Por lo tanto, ¿POR DONDE COMENZAMOS ENTONCES?
Se debe comenzar “por el principio” obviamente, en la concepción del individuo está la solución a los grandes problemas que tenemos hoy en día: la dificultosa adherencia a los tratamientos nutricionales por el rechazo que determinados alimentos -aunque se sabe que son muy saludables- provocan impidiendo el logro de los resultados.
El feto recibe todos los nutrientes que su madre incorpora y también adquiere una memoria que luego permitirá el fácil reconocimiento de los sabores cuando llegue el momento de él mismo introducirlos voluntariamente en su boca.
Esto está más que demostrado, por lo tanto, es un desafío para la generación en edad reproductiva tenerlo bien claro y ponerlo en práctica.
Y esto no termina en el nacimiento (“ya quedó programado”), la leche humana también transfiere sabores y olores de los alimentos consumidos por la mujer.
Luego, cuando llegó el momento de incorporar nuevos alimentos no vuelque sus propios gustos en las preparaciones que elabora al niño, no piense que éste encontrará “sin sabor” un alimento preparado de manera natural, sin el agregado de condimentos como sal y otros saborizantes. Es muy, pero muy importante que adquiera e incorpore la aceptación por los alimentos en su estado natural, su sabor, olor, textura.
Y estoy segura de que usted se estará preguntando o quizás afirmando: Y para los adultos ¿hay posibilidad de cambio en los gustos y preferencias?
Como ya les mencioné, la exposición modifica la preferencia y el gusto. Si usted comienza a usar con mayor frecuencia aquellos alimentos que no prefiere o gusta pero sabe que son quienes lo conducirán al tan ansiado bienestar, estoy segura de que en corto tiempo me contará cómo lo logró.
Aprendamos a adaptarnos a un modo saludable de alimentarnos.
Disfrutemos de todos los alimentos que están a nuestra disposición y vivamos en salud.
Lamentablemente, somos famosos en el mundo por nuestra inadecuada alimentación, y también como consecuencia estamos primero en la incidencia de enfermedades del corazon, en diabetes y cáncer.
Lo animo a tomar una actitud responsable como parte de la sociedad salteña y logre hábitos saludables de vida y así contribuir a reducir al máximo el índice de enfermedades que se pueden evitar con una conducta de vida saludable: buena alimentación, actividad física regular, momentos de recreación y reducción del estrés.
Seamos una sociedad comprometida con el bienestar, no solamente individual sino de toda la población.