Columnistas | 09 Ene. Lic. Nut. Débora Sotelo.
Luego de varios días de excesos alimentarios es hora de desintoxicarnos y volver a recuperar la salud.
Quizás aunque usted no haya abusado en la cantidad de alimentos que consumió, tal vez ha ingerido algunas preparaciones muy sabrosas porque seguramente estaban muy cargadas de elementos grasos (crema, aceite-fritura, etc.), aditivos, condimentos, muchos de estos últimos no naturales. Existen centenares de productos que se añaden a los alimentos y la mayoría de nosotros, a menos que seamos lectores habituales de las letritas pequeñas de los productos, somos desconocedores de ellos. Los aditivos se utilizan para prolongar la conservación, realzar el sabor, aumentar el tiempo de permanencia en las estanterías o incluso como rellenos de productos industrializados a fin de reducir costos.
A lo largo del día es posible consumir una gran cantidad de sustancias químicas que, aunque algunas de ellas son consideradas seguras, otras no resultan tan benignas. Algunas de las enfermedades que pueden causar este tipo de productos en el organismo son:
-Defectos congénitos y del crecimiento en los niños. Es el caso del aceite vegetal bromado. Este debe ser evitado por embarazadas, madres en lactancia y niños.
-Desarrollo fetal anormal. Acido algínico: se puede agregar a helados, condimentos envasados líquidos.
-Erupciones cutáneas, malestar gastrointestinal e hiperactividad en los niños. Acido Benzoico, puede estar presente en algunos tipos de mermeladas o jaleas, margarinas o bebidas no alcohólicas.
-Demencia senil, pérdida de la memoria y hasta enfermedad de Alzheimer. Problemas renales, gastrointestinales. Aluminio: empleado en muchos productos como harinas blancas (para impedir que se formen grumos), en algunos quesos procesados (para facilitar que se fundan), o puede ser agregado a pastas dentales (abrasivo). Además de las consecuencias ya mencionadas puede interferir en la absorción normal de otros minerales. No conserve alimentos en recipientes de aluminio.
-Depresión. Según estudios realizados el benzaldehído agregado a muchos alimentos procesados podría contribuir a la depresión.
-Cáncer, trastornos renales o del sistema nerviosos. A algunos alimentos horneados se les adiciona bromato potásico, quien se ha comprobado que colabora en la aparición de dichas alteraciones.
-Otros aditivos productores de cáncer son los nitritos que se agregan con la finalidad de evitar el botulismo. Estos en el estómago forman nitrosamina, un potente cancerígeno.
-En niños que consumen habitualmente productos con colorantes artificiales se ha observado una mayor probabilidad de hiperactividad y dificultad en el aprendizaje. Si su hijo salta constantemente de un lado al otro, examine su dieta.
-”Síndrome del restaurante chino”, caracterizado por dolor de cabeza, taquicardia, debilidad muscular, náuseas, hipertensión arterial. El glutamato monosódico, agregado a algunas comidas chinas sería responsable de estos trastornos.
-Asma y erupciones leves. Goma arábiga (goma de acacia), agregada a coberturas de tortas junto con huevo y azúcar o en la goma de mascar. Debe ser evitada por las personas con tendencias alérgicas, embarazadas y niños.
Otros aditivos y sus consecuencias son
-Proteína vegetal hidrolizada: puede provocar daños cerebrales severos en los niños.
-Sales ácidas etilendiamintetracéticas. Pueden causar lesiones renales, molestias gastrointestinales y desequilibrios minerales.
-Sales de hierro (pirofosfato férrico, pirofosfato de hierro y sodio, lactato ferroso): Se pueden añadir a panes, cereales y granos enriquecidos con hierro. El exceso de hierro puede aumentar el riesgo de sufrir infartos y daños hepáticos. Si la persona no necesita suplementar con hierro, su alimentación no debería consumir alimentos con este aditivo.
-Sulfitos. Se utilizan en las bandejas de ensaladas que deben permanecer mucho tiempo envasadas, para evitar que las verduras pierdan su color. También se agregan a algunos vinos. Estos aditivos impiden la absorción de la vitamina B1.
Pero, ¡no se preocupe!
Ocúpese de leer siempre las etiquetas y comprar sus alimentos frescos que no se envasan en comercios que le ofrezcan confiabilidad. Cuidar su salud y la de los suyos es una tarea que, en ocasiones aparenta ser muy sencilla, sin embargo requiere estar bien informado y ser concientes de todo lo que llevamos a nuestra boca.
¿QUE ALIMENTOS LO PUEDEN DESINTOXICAR?
Las verduras desempeñan un rol fundamental en el logro y conservación de la salud. Son indispensables en nuestra alimentación.
Estos alimentos poseen un gran valor terapéutico además de nutritivo. Lamentablemente en nuestra población en general aún no se ha constatado una costumbre el consumo diario de verduras. Existe sí una notoria tendencia hacia la inclusión de verduras de diferente tipo, hecho que nos complace, fundamentalmente cuando se piensa en que esta conducta se transmitirá de padres a hijos. El escaso aprecio por las verduras es una de las causas de las enfermedades que padece nuestra población.
La enfermedad más frecuente es la obesidad; ¿por qué?
La mayoría de las verduras poseen un escaso aporte calórico (excepto las que presentan mayor cantidad de almidón). Disminuye significativamente el aporte cuando se consumen crudas, pues la cantidad ingerida generalmente es menor dado el mayor volumen que ocupan las verduras en su estado natural lo cual brinda mayor saciedad. Por lo tanto, la persona que diariamente consume ensaladas u otras preparaciones a base de verduras es poco probable que presente sobrepeso. El problema ocurre cuando en lugar de consumir abundantes verduras, se sustituyen por alimentos más calóricos.
La calidad de medicinal, curativa, preventiva de las verduras se debe a su composición química de vitaminas, minerales (potasio, magnesio, azufre, calcio, zinc), ácidos (cítrico, oxálico y otros), aceites esenciales, fibra, etc.
Forman parte de nuestro sistema inmunitario, por lo que una persona que diariamente consume verduras y frutas presenta menor riesgo de contraer enfermedades o de padecer alguna, en general no revestirá mayor gravedad. Entre las propiedades de esta riqueza que nos regala la naturaleza se encuentran su poder desintoxicante (facilita la eliminación de toxinas), anticancerígeno; estimulante de la circulación sanguínea, laxante natural y diurético.
Es importante considerar la forma de preparación de las mismas, pues podemos estar seguros de que consumimos verduras, pero si las preparamos de modo inadecuado, las cualidades nutritivas y medicinales se pierden; especialmente si se cocinan excesivamente.
Incluya diariamente alguna verdura en su almuerzo y en su cena y disfrute de una alimentación realmente saludable.
